¿Qué está pasando? 03/10/2016

Chupitos de Jägermeister, el anestésico que utilizaba Hitler, a un euro y litros de «kalimotxo»,a tres. La gran borrachera adolecente hasta rozar el coma etílico ( cinco chupitos y un litro de vino con cola sería más que suficiente)es posible por ocho euros en las zonas de bares que frecuentan los menores de dieciocho años en Oviedo. «No es difícil conseguir allcohol, no te den el carnéen casi ninguna parte. Sólo si te ven muy canijo, que no llegas a la barra y tienes que levatar la mano para pedir…», asegura a pie de calle Rodrigo (nomre ficticio de un ovetense de 17 años) mientras stiene un vaso de un litro de capacidad con un cóctel a base de vodka, maracuyá y granadina que comparte con sus amigos, dos chicos y una chica, todos de 16. Lo que relata este joven, que en determinados bares levantan la mano con la venta de alcohol a menores, lo ratifica el último estudio sobre el econsumo de alcohol en adolescentes y jóvenes del municipio, realizado por el Ayuntamiento en el marco del Plan municipal sobre drogas: «En cuanto a la adquisición del alcohol, todos los entrevstados ( tanto de 18 años o mayores , como
menores de edad ) aseveran que no encuentran ningún problema para comprar o consumir, bien de forma directa o  pidiendo a otras personas. os lugares en los que adquieren bebidas son las discotecas, bares y pubs, seguidos de tiendas y suprmercados.

Se apoya el estudio en variso testimonios de adolescentes, como los que siguen: «Yo empecé a beber cuando tenía 14 y la verdad que en bares, coo si tienes 14 años, yo creo que con tal de ganar dinero te lo dan» o «sólo buscan eso, ganar dinero, y yo creo que no les importa que te emborraches o que no, pero en supermercados y así, si quieres cogr alguna bebida pues no, eso sí que está restringido».Este verano se ha puesto de moda entre los adolescentes ovetenses el «Cuarenta y Tres», un clásico entre los licores españoles, con un 31 % de alcohol etílico. Aseguran que no tienen problemas para catarlo, por ejemplo, en las discotecas que ofrecen sesiones «light», para menores. Hasta las doce te piden el carné para entrar, pero una vez dentro, cuando vas a la barra a pedir ya no. í, venden alcohol», asegura otro joven, que tiene 16 años.
Bandejas de cien chupitos «para compartir», el nuevo «chupito calavera», o los célebres «cachis» en versiones multicolor : rojo, azul y verde. Cuando e les pregunta a los adolescentes por el contenido de estos combinados se encogen de hombros; la mayoría ni sabe lo que bebe. «Pues el cachi rojo lleva un poco de todo»,responde otra joven  de 16 años, a quienes sus colegas la presentan como «la experta en cócteles»

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