«…Si me amáis, guardaréis mis mandamientos…» (Jn 14, 15-21) (14/05/2020)

Los mandamientos de Dios nos exigen amar sobre todas las cosas tal y como nos ama Dios, pero no avanzamos a pesar de agotarnos luchando porque remamos en la dirección equivocada. Nos esforzamos en luchar contra los demás en lugar de hacerlo contra la dureza de nuestro corazón.

Esta tarde hemos visto cómo Jesús nos promete que no nos va a dejar solos, pero debemos ser capaces de dejarle actuar en nuestra vida parándonos, haciendo silencios y desde ahí, observar y actuar.

Todo esto requiere de un ejercicio continuo que conlleva el alejarnos de nosotros mismos, de nuestros egoísmos y dejarnos guiar con confianza por Dios.

La clave para ser felices en la tierra y adelantar gozosos reservados para el cielo está en nosotros mismos.

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  • FSE Colegio La Milagrosa Oviedo